martes, 11 de agosto de 2009

Elegir dónde y cómo vivir

Aprovecho la lectura de la entrevista a Pimentel que leí este domingo, para introducir en este post la siguiente idea:

"... me gusta vivir en Córdoba. El mundo que viene quizá nos permita eso -vivir donde queremos-: competir con la máxima exigencia en primera línea desde un entorno que te haga feliz"

Son interesantes las ideas al respecto que propone un pensador sobre la localización del talento como Richard Florida y su concepto de clase creativa. Y, como siempre, mejoradas por el debate generado alrededor de ellas.

Alucino con ideas como la de crear nuevas ecotechciudades (New Songdo City, la foto que encabeza este post) recopilando los mejores elementos de las metrópolis más importantes.

Si tengo que definirme hacia algún flanco, desde mi sencillo gusto personal, me postulo cercano a la creación de entornos de vida en ambientes rurales -no macrourbanizaciones de adosados- próximos a grandes urbes financieras, educativas y de servicio. Una buena red de comunicaciones públicas, especialmente el tren -método de transporte por el que tengo debilidad- y carreteras con controles de velocidad.

La vuelta al campo como parte del estilo de vida de la gente, sin significar por ello la autosuficiencia con huertos propios y cosas así, no soy ningún radical de estos temas. Más espacio vital - menos pisos de 30m2 y más de 200-, más convivencia -tolerancia, una de las tres "T" que propugna Florida-, más tiempo para la familia y amigos, recuperar el verdadero sabor de los alimentos -practicando el cultivo de ciertas plantas en nuestro jardín-, ... Eso sí, todo muy lowxury, por favor.

He de reconocer que me encuentro más cercano al estilo de vida, imaginario y estética british que al patrio. Y como algo hay que hablar de marcas, jeje, pues algunas de las que reflejan estas ideas son Daylesford Organic y el gran Jamie Oliver (magnífico ejemplo de marca personal y con reflejo en un estilo de vida), especilamente sus vídeos "jamie at home" .

Soy fan de que pasemos el tiempo libre al aire libre, que la wifi -tecnología, segunda T- también llega al jardín :-)

Ahí se piensa y se centrifuga el talento -ah! faltaba esta otra T-

C

domingo, 9 de agosto de 2009

Sinsentido, en busca del fuego

Dice Vicente Verdú:


Por distintas circunstancias, que ahora no vienen al caso ;-), estos días he escuchado mucho sobre el sentido de la vida en boca de un amigo. Intentando encontrar el camino que lleve a rellenar su existencia, peleando por encontrar una explicación racional a una ausencia de satisfacción. Satisfacción irracional, más estando el amor de por medio.

Existen momentos para uno, a veces la vida entera, ahí radica el problema, en saber encontrar la medida óptima de cooperación entre las circunstancias de nuestra vida, del día a día, del año a año. Sin visiones de futuro, experimentado el presente y deseando un futuro hecho realidad cada segundo que llega y pasa, llega y pasa, llega y pasa, ...

Leía esta mañana una magnífica entrevista, las respuestas la califican así, como las buenas entrevistas, con cortas preguntas que sólo son un envite, una ligera sacudida de muleta, para que el entrevistado alargue sin contemplaciones los pensamientos. Leía, decía, una entrevista a Manuel Pimentel, donde, de entre todas las interesantes reflexiones que propone, me gustaría mencionar ésta:

"Estar conforme con el pasado es indispensable para poder vivir el mañana. El único criterio para estar orgulloso es porque creo que hice lo que tenía que hacer, no porque le ponga ninguna valoración moral."

La decisión sobre el futuro personal, el sentido buscado de nuestras vidas, tiene que meditar sobre el pasado porque éste también forma parte del itinerario que nos lleva a los replanteamientos vitales.

Normalmente suelo usar las ideas que leo, estudio o me llaman la atención, para llevar a cabo analogías con el mundo de las marcas y el branding, pero creo que hoy mi amigo se merece que esta entrada termine aquí.

¡¡¡Para, respira, coge de nuevo el carrito de la montaña rusa y emociónate. El sentido de la vida es un sinsentido, el amor. El fuego es la búsqueda!!!

C

viernes, 7 de agosto de 2009

Mejorar la experiencia de usuario

Estupenda idea la de vender trajes de baño a través de máquinas de vending en hoteles de playa.

Dejando de lado la rentabilidad del servicio, creo que es una manera estupenda de aumentar la experiencia del huesped de un hotel. Nadie va a ir al hotel por este servicio, pero todo aquél que esté, aunque no lo necesite, lo valorará enormemente. Y lo comentará. Esta cadena de hoteles ya tiene un "patito de goma", como describe Schmitt en Experiential Marketing.

Además, la estrategia de cobranding junto a Quicksilver no hace sino reforzar a ambas. Para la marca de bañadores es una fantástica aproximación a sus clientes: "me acuerdo de tí allá donde me necesites".

En eso consiste la creación de una experiencia holística. En la suma de pequeños -pero importante- detalles que hagan del uso de una marca una ocasión memorable.

Seguro que podemos encontrar el lado oscuro y crítico a la propuesta, pero hoy es viernes, estoy contento y esta tarde me voy al cine a ver Up -imagino que otra buena experiencia-.

C

miércoles, 5 de agosto de 2009

El liderazgo hay que trabajárselo, pero los resultados son maravillosos

Inspiradoras las ideas de Seth Godin sobre cómo se debe caracterizar un líder en la época actual, atendiendo al modelo de creación de tribus:

- enfrentarte al status quo, cuestionar lo que ocurre
- construir una cultura
- ser curioso con la gente de tu "tribu"
- comprometido
- conector de gente
- carisma adquirido a través del liderazgo y la actuación

En Vinomio creemos de manera superlativa en la creación de comunidades de fieles de una marca cuando trabajamos en su construcción. Por tanto, también creemos en las ideas de Seth Godin para construir liderazgos personales asociados a una marca, a un movimiento.

Porque la idea de alterar socialmente, un grupo, una comunidad, una ciudad o un país, tiene que estar implícita en cómo concebimos una estrategia de branding. Los objetivos tienen que ser magníficos, las acciones realistas y los resultados transformadores.

C

domingo, 2 de agosto de 2009

Aprendemos de los aciertos

Interesantísima noticia. Aprendemos más de los aciertos que de los errores. Al menos eso es lo que defienden científicos del MIT en este artículo.

Y si es así,

¿Estamos equivocados manteniendo culturas empresariales que fomentan la prueba/error como modelo de trabajo?

¿En qué sectores es admisible? ¿En seguridad, energía, alimentación, ... podemos fallar?

¿Tendríamos avances científicos sin un histórico de desaciertos?

¿Habría innovación sin confusión?

¿Cuándo es admisible un error?

¿Cuándo podemos decir que ya hemos aprendido lo suficiente para no equivocarnos?

¿El desacierto es finito? Fallamos, aprendemos, fallamos, aprendemos, ....

¿Pueden las marcas descuidar su relación con un cliente equivocándose para aprender de ello?

¿Hasta qué momento un cliente fiel admite los errores?

Demasiadas preguntas, demasiadas respuestas.

Pero de algún modo tendremos que saber que hemos acertado, ¿equivocándonos?

Buff
C

lunes, 27 de julio de 2009

Visionarios vintage

Lo reconozco, me reconforta leer sobre Bradbury y sus opiniones en el Babelia de hoy.

"Hace un mes me llamaron de Yahoo! porque querían poner una de mis novelas en Internet. Les dije que se fueran al infierno?, recuerda hecho un basilisco. Mencionarle Internet sólo aviva las llamas. ?¡Que quemen la red en lugar de quemar libros!?, sentencia a pesar de contar con una página bien cuidada. ¿Y los libros electrónicos tipo Kindle? ?Eso no son libros. Los libros sólo tienen dos olores: el olor a nuevo, que es bueno, y el olor a libro usado, que es todavía mejor?, dice romántico este visionario criado a la antigua usanza. Su última batalla a favor de la palabra impresa es su defensa de las bibliotecas, esos dinosaurios en vías de extinción por falta de interés y fondos que Bradbury está dispuesto a mantener con vida aunque su batalla suene quijotesca. No creo que las bibliotecas estén obsoletas y no permitiré que acaben con ellas así me tenga que poner en medio para evitarlo."

Había prestado cierta relevancia a sus escritos, pero me anima más contemplar cómo un fantasioso como él es capaz de valorar tanto el libro, al igual que en Fahrenheit 451.

En mi opinión, la defensa a ultranza del libro no está circunscrita al objeto en sí, sino a la calidad del conocimiento que encierra. Cómo el papel ha servido de soporte difusor de las grandes ideas, historias y descubrimientos.

En principio podemos suponer que una de las principales críticas que sacude diariamente a internet es la cantidad de información sin calidad que pulula por ella -una muestra es este blog, jajaja-. La absoluta libertad de publicación -que no se pierda- que la sustenta permite que cualquiera exprese abiertamente sus pensamientos sin pasar antes por la criba de expertos en calidad literaria, científica, investigadora, ... No es ésto un juicio a internet en defensa de los libros, sólo una consideración personal ante el placer complementario que entregan.

Si un iPhone es elegante en su diseño y nos apetece tenerlo, ¿cuánta belleza encierra un libro?

Me encanta cuando un escritor mantiene al día un blog donde compartir con él impresiones de sus libros, cuando se actualiza online algunas consideraciones en ellos expuestas y cuando facilita la conexión con otros lectores. Y también me encanta mancharme los dedos de tinta los domingos por la mañana (reconozco que sólo compro periódicos ese día, el resto, online), regalar libros y suscripciones a revistas especiales. Creo que el libro y por ende las bibliotecas, tiene un componente emocional y estético (como la foto que encabeza este post) que, personalmente, no me proporcionan los elementos electrónicos, científicos y demás chismes. Aunque debo admitir que tampoco se vivir sin ellos :-(.

C


martes, 21 de julio de 2009

Fanatismo y vino (homenaje a mi abuelo)

Hubo un tiempo donde la emoción de espectáculos públicos masivos residía en combates con la vida en juego, ahora se asiste a eventos futbolísitos casi litúrgicos, y sin casi. El aficionado se viste con los colores de su equipo, entona cánticos colectivos, implora a un ser superior -el 10- para que no falle el penalti, ...

No deja de sorprender lo fácil que es encontrar un vínculo entre el fútbol y la guerra, la vida de miles de personas en juego porque un balón entre en una portería.

Traigo esto a colación, un pco desmedida, lo reconozco, por el fanatismo en la alimentación. Una muestra de ello es el excesivo apego a los productos de la tierra de uno mismo, "lo mejor, lo de mi pueblo". Que está bien como promoción, pero cuando se convierte en fervor inconsciente, ..., peligro.

Recuerdo una anécdota que me ocurría con frecuencia con mi abuelo Feliciano. Cuando le llevaba a probar vino de otras zonas que no fueran de la DOCa Rioja, todo le resultaba desagradable.

- Abuelo, que hay que probar otros vinos, que también están ricos
- Deja, deja. Que donde esté un buen vino del pueblo, que se quite lo demás. No tienes ni idea

La cuestión, tras comentarla con él, no venía por la calidad del producto -ya hablaré de la evidente importancia de la calidad percibida- sino porque su gusto -el de mi abuelo-, su paladar, estaba "hecho" al tipo de vino de su zona. Y ahí es donde debemos, o al menos me gustaría entender, esa devoción por lo propio.

Nuestras preferencias alimenticias en la vida adulta vienen precedidas de la variedad en la alimentación temprana, haciendo complicado la posterior penetración de nuevos alimentos si no se atienen a nuestros gustos. Por ello, si lo que consideramos bueno, y por tanto, nos gusta, es lo que hemos probado durante nuestro aprendizaje gastronómico, no podemos permitirnos el lujo de fallar en la educación de los jóvenes en la cultura del vino -o cualquier otro alimento-. Ejemplos como el de la Fundación Alicia deben ponerse en valor y servir de referente al sector vinícola en la forma de promover un consumo inteligente, saludable y moderado. ¡Cuánto queda por hacer por la innovación en el vino!

Creo que el pensamiento es válido. Y si no, al menos me ayuda a entender y acordarme hoy de mi abuelo, ¡qué carajo!.C