Hoy sólo Twitter. Simplicidad.
Acciones básicas y primarias, ¿por qué no? A veces no hay tiempo para más, sobre todo si tienes una familia a la que atender.
El próximo post, la teoria de las élites y las marcas.
C
jueves, 16 de julio de 2009
miércoles, 15 de julio de 2009
Pongamos en valor al consumidor, conversemos
Traigo a la memoria una interesante respuesta de Lluís Bassat en una entrevista donde entre muchas cosas, afirma lo siguiente:
"Una de las enfermedades más graves que ha sufrido el mundo de la comunicación es preguntar todo al consumidor. El consumidor no sabe lo que le gustará mañana. Si a las chicas de 15-25 años les hubiéramos preguntado si estarían dispuestas a llevar en invierno pantalones muy bajos, un jersey muy alto, incluso enseñando algún michelín, el cien por cien hubiera dicho que no. No todo se puede investigar. Es labor de los creadores aportar nuevas ideas. Si seguimos la opinión de los consumidores, siempre haremos lo que ya está hecho. Lo que le gusta es lo que hoy se está utilizando. El mundo se mueve por la innovación, que tiene que venir de una mente creativa capaz de proponerlo e, incluso, de imponerlo; de convencer a la gente para que adopte su idea".
La entrevista es reciente, diciembre el pasado año. Puntualizo el aspecto temporal porque, estando totalmente de acuerdo con lo que apunta, creo que hay un matiz que se olvida entre tan interesante reflexión. Especialmente si observamos el importante auge que están obteniendo, en el ámbito del fomento de la innovación, proyectos de gestión de conocimiento y conexión de inteligencias. Uno de ellos que he podido vivir bastante de cerca y que sirve como ejemplo a esta idea es Gnoss.
Incorporemos a todas aquellas personas que puedan sumar aportando experiencia y conocimiento en el proceso de la innovación. Estudiemos en profundidad la conectividad existente entre distintos grupos y comunidades -de usuarios, de consumidores, seguidores de marcas, amigos, aficionados a algo, ...- y nuestras marcas, para impulsar nuevas herramientas de transformación social, económica, educativa, consumo inteligente, de mercado, procesos, ...
¿Quién puede opinar sobre un modelo de educación, sólo los profesores? También habrá que tener en cuenta al estudiante. Al menos él lo dice en Tuenti :-)
¿Quién puede opinar sobre el uso de una nueva tecnología? También habrá que valorar la opinión de sus usuarios como hace la comunidad de Genexus.
Apostemos por los creadores, utópicos y soñadores que conciben nuevos usos, nuevas herramientas, nuevas ideas, ... Pero además, por quien hace uso y disfruta de los productos y servicios, que está, y más en estos momentos del fenómeno "2.0", interesado en transmitir sus opiniones y se encuentra dotado de una tremenda capacidad para compartir su conocimiento a través de internet.
Creo que podemos estar de acuerdo en que el impulso dentro de las organizaciones para fomentar una cultura innovadora tiene que venir desde la propia dirección -qué estupendo juego va a dar hablar el post que tengo pensado escribir el viernes sobre las élites- , pero no desechemos el poder de la conversación con el cliente (gracias @amangado por tu persitencia).
A recapacitar
C
Incorporemos a todas aquellas personas que puedan sumar aportando experiencia y conocimiento en el proceso de la innovación. Estudiemos en profundidad la conectividad existente entre distintos grupos y comunidades -de usuarios, de consumidores, seguidores de marcas, amigos, aficionados a algo, ...- y nuestras marcas, para impulsar nuevas herramientas de transformación social, económica, educativa, consumo inteligente, de mercado, procesos, ...
¿Quién puede opinar sobre un modelo de educación, sólo los profesores? También habrá que tener en cuenta al estudiante. Al menos él lo dice en Tuenti :-)
¿Quién puede opinar sobre el uso de una nueva tecnología? También habrá que valorar la opinión de sus usuarios como hace la comunidad de Genexus.
Apostemos por los creadores, utópicos y soñadores que conciben nuevos usos, nuevas herramientas, nuevas ideas, ... Pero además, por quien hace uso y disfruta de los productos y servicios, que está, y más en estos momentos del fenómeno "2.0", interesado en transmitir sus opiniones y se encuentra dotado de una tremenda capacidad para compartir su conocimiento a través de internet.
Creo que podemos estar de acuerdo en que el impulso dentro de las organizaciones para fomentar una cultura innovadora tiene que venir desde la propia dirección -qué estupendo juego va a dar hablar el post que tengo pensado escribir el viernes sobre las élites- , pero no desechemos el poder de la conversación con el cliente (gracias @amangado por tu persitencia).
A recapacitar
C
martes, 14 de julio de 2009
Un poco de filosofía
Después de un día en el que he hablado más de lo que he escuchando, creo que debo leer en lugar de escribir.
Para ello tengo entre mis manos un divertido libro llamado "Platón y un ornitorrinco entran en un bar ... ". A ver si disfruto de él un par de horas. La filosofía explicada a través del humor de dos sexagenarios que estudiaron esta ciencia hace más de cuarenta años en Harvard.
Bueno, digo sólo una cosa más al hilo de este tema, sobre las marcas, claro. Tengo pendiente la revisión de otro libro, Philosophy of branding. Principios filosóficos aplicados a la gestión y construción de marcas. Ameno y, sobre todo, innovador a la hora de introducir nuevas perspectivas de pensamiento en nuestra disciplina.
A leer!!!!
C
Para ello tengo entre mis manos un divertido libro llamado "Platón y un ornitorrinco entran en un bar ... ". A ver si disfruto de él un par de horas. La filosofía explicada a través del humor de dos sexagenarios que estudiaron esta ciencia hace más de cuarenta años en Harvard.
Bueno, digo sólo una cosa más al hilo de este tema, sobre las marcas, claro. Tengo pendiente la revisión de otro libro, Philosophy of branding. Principios filosóficos aplicados a la gestión y construción de marcas. Ameno y, sobre todo, innovador a la hora de introducir nuevas perspectivas de pensamiento en nuestra disciplina.
A leer!!!!
C
lunes, 13 de julio de 2009
¿Sabemos vender España?
Siempre que viajo pruebo la gastronomía local, imagino que como casi todo el mundo, esto no tiene mucho interés. Pero sí lo tiene el que, tras disfrutar de ella, es de las pocas cosas que te permitirán volver a experimentar sensaciones físicas y emocionales del viaje una vez vuelvas a tu lugar de residencia.
Los productos gastronómicos, vinos, delicias, ..., comprados en su lugar de origen, en tu ciudad, disfrutados en un restaurante con platos de ese país o región, o adquiridos por internet, te hacen revivir parte de la experiencia. Pero en España parece que nos hemos dado cuenta hace muy poco tiempo del valor de nuestra gastronomía como potenciador del recuerdo por la estancia en nuestro país. Unas veces porque ciertas trabas sanitarias nos lo impedían (productos cárnicos especialmente), otras por nuestra poca disposición a viajar al exterior con fines comerciales (algo se va mejorando, hay que reconocerlo) y otras porque intentamos destrozar nuestros propios iconos (no hace falta retomar el tema de Santamaría vs Adriá).
No es en absoluto dudoso el reconocimiento internacional del que gozan los italianos cuando exportan la idea de gastronomía (aunque la mayoría de "su" aceite provenga de España, jeje). Todo el mundo está salpicado de restaurantes especializados en su comida.
Parece que por fin aquí empezamos a descubrir el valor del concepto "tapa". Pero el verdadero valor para construir la marca gastronómica&turística&experiencial de España no está en el formato de la comida, está en lo que representa, el imaginario que transmite. Nuestro tapeo, la vida social junto a unos vinitos y unos amiguitos, las cañas de cerveza en terraza, el jaleo, la calle, un estilo de vida que todo aquél que visita España considera envidiable.
Ahí está nuestro principal atractivo, en nuestro estilo de vida. ¿Que la tapa refleja toda esa personalidad y transmite los valores que como marca interesan a un país? Pues apostemos por ella.
Ah, claro, que también hay que hablar de innovación, tecnología, sector terciario, patentes, ..., que se lo digan a Ferrán Adriá. La gastronomía tiene todo eso, y más.
C
Los productos gastronómicos, vinos, delicias, ..., comprados en su lugar de origen, en tu ciudad, disfrutados en un restaurante con platos de ese país o región, o adquiridos por internet, te hacen revivir parte de la experiencia. Pero en España parece que nos hemos dado cuenta hace muy poco tiempo del valor de nuestra gastronomía como potenciador del recuerdo por la estancia en nuestro país. Unas veces porque ciertas trabas sanitarias nos lo impedían (productos cárnicos especialmente), otras por nuestra poca disposición a viajar al exterior con fines comerciales (algo se va mejorando, hay que reconocerlo) y otras porque intentamos destrozar nuestros propios iconos (no hace falta retomar el tema de Santamaría vs Adriá).
No es en absoluto dudoso el reconocimiento internacional del que gozan los italianos cuando exportan la idea de gastronomía (aunque la mayoría de "su" aceite provenga de España, jeje). Todo el mundo está salpicado de restaurantes especializados en su comida.
Parece que por fin aquí empezamos a descubrir el valor del concepto "tapa". Pero el verdadero valor para construir la marca gastronómica&turística&experiencial de España no está en el formato de la comida, está en lo que representa, el imaginario que transmite. Nuestro tapeo, la vida social junto a unos vinitos y unos amiguitos, las cañas de cerveza en terraza, el jaleo, la calle, un estilo de vida que todo aquél que visita España considera envidiable.
Ahí está nuestro principal atractivo, en nuestro estilo de vida. ¿Que la tapa refleja toda esa personalidad y transmite los valores que como marca interesan a un país? Pues apostemos por ella.
Ah, claro, que también hay que hablar de innovación, tecnología, sector terciario, patentes, ..., que se lo digan a Ferrán Adriá. La gastronomía tiene todo eso, y más.
C
domingo, 12 de julio de 2009
Para qué sirve un museo
Vaya respuestas dadas por Richard Armstrong en Babelia. Hasta lo que dice sobre merchandising es toda una lección de argumentos para vender, "permitir que la gente vea el arte de muchas maneras". Añade que tienen pocas pero maravillosas imágenes y deben "hacer de todo para compartirlas". Este tipo de discursos deberían servir a todas aquellas compañías que hacen del diseño uno de las bases estratégicas en su plan de construcción de marcas. El diseño, el que tiene bases de creación artesanales, profundas y que se llevan a cabo a través de multitud de soportes, también se considera arte. Pensemos en un ejemplo actual, la exposición de Mariscal en el Design Museum de Londres.
Su respuesta al título de este blog también debe hacer recapacitar sobre la importancia de la gestión de la experiencia del consumidor en el retail, las instalaciones de nuestra empresa o la página web: " ... un lugar donde se generan grandes ideas y al mismo tiempo donde se celebran las grandes conquistas. Una fábrica de ideas silenciosas que también sirva como santuario no estático".
Y qué pensar sobre la perdurabilidad de las obras de artes. Sentencia, "Uno de los puntos fuertes de un museo es que las obras que hay en él siempre están ahí, cuando las ves de niño o de adulto"
Cómo podemos ser capaces de no generar una "experiencia museística a lo Armstrong" (sic) a todo aquél que nos visita allí donde vendemos, ya sea una tienda, un restaurante, una bodega, una playa, o la consulta del traumatólogo. Entendiendo como tal aquella que es capaz de llevarnos más allá de lo que pensamos sentir en el tiempo que dedicamos a comprar/comer/beber/bañarse/curarnos, que nos lleva a la frontera de nuestra percepción y nos obliga a pensar y apreciar para lo que sirve nuestra presencia allí.
¿Qué decir de esa idea tan sencilla (simplicidad, ya sabéis ;-) ) de la intemporalidad de las obras de arte, de las marcas? Por qué no dedicar nuestros mejores recursos a construir una relación indefinida entre marca y persona, a conseguir que aquella permanezca el mayor tiempo posible en la vida de nuestros clientes o consumidores. ¿Es posible destruir la teoría del ciclo de vida de las marcas? ¿Existen marcas sin ciclo de vida? Quizá continuar por estos derroteros sea demasiado para una tarde calurosa de domingo, el sonido del chapotear de los niños en la piscina y muchas más cosas que hacer. Sin embargo, no dudo de que merece mayor reflexión.
En fin, pensamientos lúcidos y cargados de emoción como los de Richard Armstrong deben aprovecharse para sacar conclusiones en nuestro día a día.
C
Su respuesta al título de este blog también debe hacer recapacitar sobre la importancia de la gestión de la experiencia del consumidor en el retail, las instalaciones de nuestra empresa o la página web: " ... un lugar donde se generan grandes ideas y al mismo tiempo donde se celebran las grandes conquistas. Una fábrica de ideas silenciosas que también sirva como santuario no estático".
Y qué pensar sobre la perdurabilidad de las obras de artes. Sentencia, "Uno de los puntos fuertes de un museo es que las obras que hay en él siempre están ahí, cuando las ves de niño o de adulto"
Cómo podemos ser capaces de no generar una "experiencia museística a lo Armstrong" (sic) a todo aquél que nos visita allí donde vendemos, ya sea una tienda, un restaurante, una bodega, una playa, o la consulta del traumatólogo. Entendiendo como tal aquella que es capaz de llevarnos más allá de lo que pensamos sentir en el tiempo que dedicamos a comprar/comer/beber/bañarse/curarnos, que nos lleva a la frontera de nuestra percepción y nos obliga a pensar y apreciar para lo que sirve nuestra presencia allí.
¿Qué decir de esa idea tan sencilla (simplicidad, ya sabéis ;-) ) de la intemporalidad de las obras de arte, de las marcas? Por qué no dedicar nuestros mejores recursos a construir una relación indefinida entre marca y persona, a conseguir que aquella permanezca el mayor tiempo posible en la vida de nuestros clientes o consumidores. ¿Es posible destruir la teoría del ciclo de vida de las marcas? ¿Existen marcas sin ciclo de vida? Quizá continuar por estos derroteros sea demasiado para una tarde calurosa de domingo, el sonido del chapotear de los niños en la piscina y muchas más cosas que hacer. Sin embargo, no dudo de que merece mayor reflexión.
En fin, pensamientos lúcidos y cargados de emoción como los de Richard Armstrong deben aprovecharse para sacar conclusiones en nuestro día a día.
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viernes, 10 de julio de 2009
Gratas sorpresas
Ciertamente resulta extraño, sorpredente y halagador recibir algo escrito a mano. Intento explicarme.
Al acudir al despacho esta tarde, tras un par de días fuera, y recoger alguna documentación de trabajo para este fin de semana, he abierto una carta dirigida a mí que una compañera del equipo había dejado encima del portátil de mi mesa.
Es verdad que normalemte recibo cartas en las que te envían invitaciones a eventos o alguna acción de marketing directo, vamos, lo normal. Pero ésta tenía algo especial, mi nombre y el del remitente escrito a mano (cuando lo normal es que esté escrito sobre una pegatina) y un grosor considerable. Era el curriculum vitae de un periodista, con un documento redactado usando un procesador de textos, pero con una carta personal manuscrita.
Cuando hace tiempo leí cierta documentación sobre tendencias para los próximos años (no tengo acceso ahora al documento, pero lo adjuntaré en una futura actualización), reconozco que hubo una que me llamó especialmente la atención: la vuelta a la correspondencia manuscrita, siendo ésta definida por cierta consideración del remitente hacia su futuro lector. Se considera un lujo, quizá por el tiempo empleado, pero para mí también por la dedicación en expresarte cómo eres, a través de la escritura. Ser a través de tus trazos, del roce de la pluma en el papel, en lugar de con el uso de bits, unos y ceros, o como se diga :-).
Pero ahí no queda la cosa, resulta que hace un par de semanas recibimos de una colaboradora la maqueta para la publicación de un folleto y adjuntas iban las anotaciones en otro documento escrito a mano. No un email haciendo referencia al paquete enviado o un papel en word impreso, no, manuscritas.
Y por último, al menos por ahora, el detalle de una compañera cuando durante un viaje a Londres con un cliente el pasado mayo nos envió desde allí una postal. ¿Sintió que nos apreciaba más si, en vez de mandarnos emails desde allí, nos recordaba que todavía podía perder algo de tiempo en nosotros comprando una postal, escribiendo una dedicatoria, pegando un sello, buscando un buzón y esperando una sonrisa cómplice al recibirla en la oficina? Olvido un pequeño detalle de esta anécdota, la postal nos llegó hace apenas un par de días. Dos meses de viaje. Poco práctico, pero llegó, una idea romántica ¿verdad?
Al acudir al despacho esta tarde, tras un par de días fuera, y recoger alguna documentación de trabajo para este fin de semana, he abierto una carta dirigida a mí que una compañera del equipo había dejado encima del portátil de mi mesa.
Es verdad que normalemte recibo cartas en las que te envían invitaciones a eventos o alguna acción de marketing directo, vamos, lo normal. Pero ésta tenía algo especial, mi nombre y el del remitente escrito a mano (cuando lo normal es que esté escrito sobre una pegatina) y un grosor considerable. Era el curriculum vitae de un periodista, con un documento redactado usando un procesador de textos, pero con una carta personal manuscrita.
Cuando hace tiempo leí cierta documentación sobre tendencias para los próximos años (no tengo acceso ahora al documento, pero lo adjuntaré en una futura actualización), reconozco que hubo una que me llamó especialmente la atención: la vuelta a la correspondencia manuscrita, siendo ésta definida por cierta consideración del remitente hacia su futuro lector. Se considera un lujo, quizá por el tiempo empleado, pero para mí también por la dedicación en expresarte cómo eres, a través de la escritura. Ser a través de tus trazos, del roce de la pluma en el papel, en lugar de con el uso de bits, unos y ceros, o como se diga :-).
Pero ahí no queda la cosa, resulta que hace un par de semanas recibimos de una colaboradora la maqueta para la publicación de un folleto y adjuntas iban las anotaciones en otro documento escrito a mano. No un email haciendo referencia al paquete enviado o un papel en word impreso, no, manuscritas.
Y por último, al menos por ahora, el detalle de una compañera cuando durante un viaje a Londres con un cliente el pasado mayo nos envió desde allí una postal. ¿Sintió que nos apreciaba más si, en vez de mandarnos emails desde allí, nos recordaba que todavía podía perder algo de tiempo en nosotros comprando una postal, escribiendo una dedicatoria, pegando un sello, buscando un buzón y esperando una sonrisa cómplice al recibirla en la oficina? Olvido un pequeño detalle de esta anécdota, la postal nos llegó hace apenas un par de días. Dos meses de viaje. Poco práctico, pero llegó, una idea romántica ¿verdad?
jueves, 9 de julio de 2009
¿Pensamientos afines?
Hola,
Hoy sólo quería hacer referencia a un par de situaciones curiosas, por la coincidencia, que me sucedieron ayer y que, por gratificantes, me hacen sentir bien.
En el anterior post hablaba sobre la transformación del consumo. Bueno, pues ayer dió la casualidad que escuchando Hora 25 en la Cadena Ser se comentaba, utilizando el mismo argumento, cómo se está transformando el placer (parte final del audio, de una estupenda hora hablando sobre los nuevos hábitos de consumo en España).
Y cuál fue mi sorpresa cuando, mientras escuchaba la radio y abría parte de los mails recibidos, observo que el equipo de Infonomía, en su nuevo Update para este trimestre, van a utilizar algunas de las ideas de Schumpeter. Habrá que asistir para saber si utilizan el mismo camino de la "destrucción creativa" u otros nuevos, que para eso están ellos, para descubrirnos nuevas formas de pensar la sociedad.

Así que son estas cosas las que animan a seguir plasmando ideas en este blog. Cuando encuentras gente, mucho más inteligente que tú, que sigue las mismas estelas, algo bueno pasa. Al menos te hace cargar nuevas energías para seguir escribiendo aquí.
A ver si somos muchos los que coincidimos en las ideas base, y los que no, que también lo digan. El diálogo y la discusión son las mejores formas para adelantar al inconformismo.
C
Hoy sólo quería hacer referencia a un par de situaciones curiosas, por la coincidencia, que me sucedieron ayer y que, por gratificantes, me hacen sentir bien.
En el anterior post hablaba sobre la transformación del consumo. Bueno, pues ayer dió la casualidad que escuchando Hora 25 en la Cadena Ser se comentaba, utilizando el mismo argumento, cómo se está transformando el placer (parte final del audio, de una estupenda hora hablando sobre los nuevos hábitos de consumo en España).
Y cuál fue mi sorpresa cuando, mientras escuchaba la radio y abría parte de los mails recibidos, observo que el equipo de Infonomía, en su nuevo Update para este trimestre, van a utilizar algunas de las ideas de Schumpeter. Habrá que asistir para saber si utilizan el mismo camino de la "destrucción creativa" u otros nuevos, que para eso están ellos, para descubrirnos nuevas formas de pensar la sociedad.

Así que son estas cosas las que animan a seguir plasmando ideas en este blog. Cuando encuentras gente, mucho más inteligente que tú, que sigue las mismas estelas, algo bueno pasa. Al menos te hace cargar nuevas energías para seguir escribiendo aquí.
A ver si somos muchos los que coincidimos en las ideas base, y los que no, que también lo digan. El diálogo y la discusión son las mejores formas para adelantar al inconformismo.
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