Para hoy una idea que utilizamos como argumento en Vinomio:
Siguiendo la Ley de la conservación de la energía, simplificando, la energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Bueno, y algo más de explicación, como diría mi amigo Mariano Fernández, pero eso lo dejamos a los científicos como él.
Para todo nosotros, el consumo ni se crea ni se destruye, sólo se transforma mediante una horizontalización de la demanda, sustituyendo unas marcas por otras, intercambiando unas necesidades por otras, no aumentándolas ni disminuyéndolas. Queriendo, y esa es la gran palabra -querer, no necesitar- probar menos de más cosas.
Voy menos al cine porque compro más fútbol en pay per view, ceno menos fuera porque organizo eventos en casa donde invito a amigos, voy menos días de vacaciones pero a más sitios, duermo en hoteles más baratos porque voy a visitar mejores restaurantes, descargo canciones porque ahorro para ir a un conciertos de mis grupos favoritos, ...
Si es así, nosotros así lo creemos, ¿por qué nos empeñamos en comunicar las marcas y sus experiencias de la misma manera?. Transformémonos con ellas, vivamos donde ellas viven, pisemos la calle, testemos, analicemos, descubramos las tendencias por nosotros mismos, viajemos, ...
Pensemos en ello, ¿vale?.
C
miércoles, 8 de julio de 2009
martes, 7 de julio de 2009
Libros, lugares, personas y vinos

Libros para aprender, lugares para conocer, personas para saber, vinos para compartir. Esta es una de mis máximas que cada vez intento poner más en práctica.
En estos momentos estoy analizando el discurso público de aquellos arquitectos con mayor reconocimiento mediático. De todos modos, no habría que desechar organizar una reunión para dialogar con aquellos que realmente hacen ciudad, entendiendo por ésto un urbanismo sostenible y social, uniéndolos con urbanistas, geógrafos, sociólogos, comerciantes, jubilados, niños, amantes de la bici, mujeres de altos tacones, ...
Siempre me ha interesado la arquitectura por su lógica afinidad con la construcción de marcas, una de mis principales ocupaciones diarias. Este trabajo, crear los cimientos de una marca, encierra muchos de los aspectos que todo arquitecto debe contemplar a la hora de definir un edificio. Así, conocer el lugar&mercado donde va edificarse&competir, comprender a los vecinos&consumidores que van a disfrutar&comprar, analizar el impacto¬oriedad que tendrá en la ciudad, concebir la habitabilidad&uso que se le va a dar, crear una atmósfera&experiencia diferente de cuanto exista hasta entonces, y así hasta un sinfín de dobles vínculos, maravillosos vínculos que hacen de la profesión de arquitecto&brander (sic) una de las más enriquecedores.
Traigo aquí una de las reflexiones que del trabajo de arquitecto, Ricardo Bofill en este caso, más me han emocionado. Las recogía El País, en su edición de Cataluña:
No puedo estar más de acuerdo. La arquitectura, el arte, el diseño, las marcas, deben significar la más pura búsqueda de la simplicidad. Qué complejo es conseguirla.
C
Traigo aquí una de las reflexiones que del trabajo de arquitecto, Ricardo Bofill en este caso, más me han emocionado. Las recogía El País, en su edición de Cataluña:
"Empiezo a trabajar siempre con un lápiz y una página en blanco. Me encierro dos días aquí, en el despacho, y sin otras referencias me pongo a trabajar. Solo, porque la arquitectura es cosa de equipo, pero cuando defines el concepto y tienes que plasmar en una línea la síntesis de las ideas de un proyecto estás solo, contigo mismo, con tu experiencia y lo que sabes. Esta parte de definir mentalmente lo que quieres es lo que más me gusta de mi trabajo, lo más difícil y lo más bonito. Es la parte mágica de la arquitectura, lo más creativo"
No puedo estar más de acuerdo. La arquitectura, el arte, el diseño, las marcas, deben significar la más pura búsqueda de la simplicidad. Qué complejo es conseguirla.C
lunes, 6 de julio de 2009
Dónde tener ideas

Acabo de caer en la cuenta de que una promesa aquí escrita, puede crear determinadas expectativas, que en gran medida no creo poder satisfacer. Cuando en el anterior post indicaba que habría algo especial en éste, sólo pensaba en mí.
Este sábado conduje un par de horas bajo el deseo de sentir una de mis experiencias favoritas, pasear por una playa desierta con mal tiempo. No concibo nada mejor para relajarse que pasear por una playa vacía viendo cómo las gaviotas extienden sus increibles alas cuando levantan el vuelo, nadie salpica al pasar a tu lado y el silencio toma forma y sentido (porque el sonido permanente del mar es un silencio maravilloso), ... Pero siempre, insisto, siempre el principal requerimiento es el tiempo, el mal tiempo. Necesito que lo adverso esté presente, nubes con todos la gama de grises posibles, suave lluvia, frescor, brisa. Ahí se piensa. Cuando por momentos consigues estar en blanco, sientes la naturaleza virgen, creada sólo para tí.
Olvidas por qué estás ahí, olvidas quién te espera. Todos tus sentidos están dedicados a sentir, que aunque parezca una perogrullada, escasas son las veces en las que verdaderamente lo hacemos llevados por la incesante obligación que nos creamos de estar siempre activos. ¡Qué fabuloso es perder el tiempo! ¿Perder? A menudo echas de menos un papel donde anotar todo lo que fluye, aunque yo prefiero no hacerlo. Sólo pretendo cargar las baterías.
De esta forma, un supuesto lugar buscado para crear al que acudes con la esperanza de que "te inspire", se convierte en un lugar para sentir y energizarte. Y es aquí donde te preguntas si de veras hay que buscar que nuestro día a día discurra en espacios donde sólo se produzca y se cree, o también se sienta, se innove y logres emocionarte. Cada día tienes que despertar pensando en ir a una playa desierta con mal tiempo, luego ya producirás ;-)
Al que lea, gracias por dejarme compartir con él mis momentos especiales.
C
Pd. ¿Por qué es tan difícil que algunos destinos turísticos o ciudades de interés no sepan vender la posiblidad de ser concebidas para hacerte sentir "el único"? Otro día hablamos del branding de lugares
sábado, 4 de julio de 2009
Se puede ser como José Tomás torea
No tengo especial predilección por el enaltecimiento superfluo de las personas, más allá del justo reconocimiento de las labores que desempeñan y valorar el éxito profesional o personal que pueden obtener de ello.
Pero debo reconocer que existe una figura que me llama muchísimo la atención y en la que creo ver representados determinados valores que me gustan, también para las marcas.
Como del título de este post se desprende, es José Tomás, torero. Creo que hablar de toros aquí no tiene ningún sentido, sobre todo cuando lo que quiero mencionar es una serie de virtudes que emanan de su imagen exterior.
Valentía unida a temeridad, estética y muerte en cada acción, el respeto y la búsqueda de la tradición, la obsesión en tu vida privada elevada a pública, el seguimiento del favor del público, el afán por preservar la autenticidad de un arte, ...
Así, aplicándolo a nuestros campo, las marcas deben ser valientes ante los cambios profundos en los modelos de consumo que están sucendiendo en la actualidad, la temeridad, en ocasiones también es bienvenida (el que no arriesga no gana).
El cuidado por el diseño (somos lo que nos ven) ,entendiendo que hay un momento de verdad en cada mirada que el consumidor dirige hacia nuestra marca en cualquiera de los puntos de contacto con los que genere relación.
No olvidando nunca de dónde venimos, nuestros comienzos deben hacernos ser humildes y respetuosos con los que nos enseñaron.
Todo aquello que queremos para nuestras marcas debemos ofrecerlo externamente. Si nos tratamos bien, tratemos bien.
El consumidor es un pilar sobre el que sustentar nuestra existencia como marca, sin él, se acabó todo.
Y por último, desde la autenticidad, intentar que todo aquello que ofrecemos a través de nuestra marca sea lo que se espera de ella. Rechacemos intermediarios que no comparten nuestros valores, nuestras ideas. Aquellas personas que sólo miren la rentabilidad económica nos elevarán a los altares de la Reina Promoción, cuando donde debería estar nuestra marca es en el diván del Rey José Tomás.
Olé, buenas noches y buen fin de semana dedicado a las reinas de la casa, Nuria y Claudia.
Mañana sábado no habrá post, pero el domingo uno realmente especial.
C
Pero debo reconocer que existe una figura que me llama muchísimo la atención y en la que creo ver representados determinados valores que me gustan, también para las marcas.
Como del título de este post se desprende, es José Tomás, torero. Creo que hablar de toros aquí no tiene ningún sentido, sobre todo cuando lo que quiero mencionar es una serie de virtudes que emanan de su imagen exterior.
Valentía unida a temeridad, estética y muerte en cada acción, el respeto y la búsqueda de la tradición, la obsesión en tu vida privada elevada a pública, el seguimiento del favor del público, el afán por preservar la autenticidad de un arte, ...
Así, aplicándolo a nuestros campo, las marcas deben ser valientes ante los cambios profundos en los modelos de consumo que están sucendiendo en la actualidad, la temeridad, en ocasiones también es bienvenida (el que no arriesga no gana).
El cuidado por el diseño (somos lo que nos ven) ,entendiendo que hay un momento de verdad en cada mirada que el consumidor dirige hacia nuestra marca en cualquiera de los puntos de contacto con los que genere relación.
No olvidando nunca de dónde venimos, nuestros comienzos deben hacernos ser humildes y respetuosos con los que nos enseñaron.
Todo aquello que queremos para nuestras marcas debemos ofrecerlo externamente. Si nos tratamos bien, tratemos bien.
El consumidor es un pilar sobre el que sustentar nuestra existencia como marca, sin él, se acabó todo.
Y por último, desde la autenticidad, intentar que todo aquello que ofrecemos a través de nuestra marca sea lo que se espera de ella. Rechacemos intermediarios que no comparten nuestros valores, nuestras ideas. Aquellas personas que sólo miren la rentabilidad económica nos elevarán a los altares de la Reina Promoción, cuando donde debería estar nuestra marca es en el diván del Rey José Tomás.
Olé, buenas noches y buen fin de semana dedicado a las reinas de la casa, Nuria y Claudia.
Mañana sábado no habrá post, pero el domingo uno realmente especial.
C
jueves, 2 de julio de 2009
Marcas Plop vs Marcas Splash
Revisando la estupenda publicación de la Comisión Europea, research*eu, en el número de junio de 2007, encuentro una interesante analogía a aplicar en las marcas.
Se cuenta en un breve cómo unos investigadores del CNRS/Universidad de Lyon 1 "han demostrado que la velocidad del impacto de una piedra tiene que superar un cierto umbral para que se oiga un splash". Dependiendo, y ahí está el valor, "del estado de la superficie de la piedra".
Nos enseñan las diferencias entre la entrada en el agua de una canica hidrófila de cristal pulido, que hace un pequeño Plop al atraer el agua, y una canica hidrófoba que hace Splash al repelerla. Es decir demuestran cómo con unos pequeños nanómetros de espesor con un revestimiento de silano la diferencia -Splash- es extraordinaria. Por tanto, detalles microscópicos afectan macroscópicamente, contradiciendo explicaciones físicas anteriores de este tipo de fenómenos.
Pensemos en su aplicación al mundo del branding. ¿Puede suceder que detalles nimios para los empresas propietarias de éstas afecten a una gran masa de consumidores con consecuencias incalculables? ¿Cuántas consideraciones anteriores a los nuevos modelos de construcción de marcas 2.0 (vinculados por tanto al poder comunicador del consumidor) deben repensarse y ser expuestos a un examen crítico?
Cuántas marcas quieren ser Plop, clientófilas (si se me permite el barbarismo), pero no ponen nada de su parte, no pulen sus puntos de contacto con el cliente/consumidor. La consecuencia, y más en la actual perspectiva de la construcción social de las marcas (branding 2.0), es una marca Splash, clientófoba (;-) barbarismo)
En nuestra mano está trabajar para que el consumidor no nos repela y quiera que le tratemos como las canicas de cristal pulido al agua.
Da qué pensar, ¿verdad?
C
Se cuenta en un breve cómo unos investigadores del CNRS/Universidad de Lyon 1 "han demostrado que la velocidad del impacto de una piedra tiene que superar un cierto umbral para que se oiga un splash". Dependiendo, y ahí está el valor, "del estado de la superficie de la piedra".
Nos enseñan las diferencias entre la entrada en el agua de una canica hidrófila de cristal pulido, que hace un pequeño Plop al atraer el agua, y una canica hidrófoba que hace Splash al repelerla. Es decir demuestran cómo con unos pequeños nanómetros de espesor con un revestimiento de silano la diferencia -Splash- es extraordinaria. Por tanto, detalles microscópicos afectan macroscópicamente, contradiciendo explicaciones físicas anteriores de este tipo de fenómenos.
Pensemos en su aplicación al mundo del branding. ¿Puede suceder que detalles nimios para los empresas propietarias de éstas afecten a una gran masa de consumidores con consecuencias incalculables? ¿Cuántas consideraciones anteriores a los nuevos modelos de construcción de marcas 2.0 (vinculados por tanto al poder comunicador del consumidor) deben repensarse y ser expuestos a un examen crítico?
Cuántas marcas quieren ser Plop, clientófilas (si se me permite el barbarismo), pero no ponen nada de su parte, no pulen sus puntos de contacto con el cliente/consumidor. La consecuencia, y más en la actual perspectiva de la construcción social de las marcas (branding 2.0), es una marca Splash, clientófoba (;-) barbarismo)
En nuestra mano está trabajar para que el consumidor no nos repela y quiera que le tratemos como las canicas de cristal pulido al agua.
Da qué pensar, ¿verdad?
C
miércoles, 1 de julio de 2009
Cuestión de confianza o elección, como prefieras
Confiar es elegir. La dificultad se encuentra siempre en seleccionar las personas, marcas o lugares que te acompañan en el día a día. Hay veces que la apuesta no es la acertada con la consiguiente pérdida del tiempo invertido en la relación. Pero bueno, siempre se pueden sacar conclusiones de lo sucedido.
No creo que haya que sentir frustración cuando ha habido un intento legítimo por conseguir un provecho común, emocional, económico, de aprendizaje, ... . Aunque siempre quedará la eterna duda de qué habría sucedido si la confianza hubiera perdurado un instante más junto a las emociones, cuando no se es excesivamente objetivo.
En lo personal, haciendo un pequeño repaso de mis relaciones con las personas que me rodean y de cómo he fallado y me han fallado, nunca he tenido la sensación de hacer algo perjudicial hacia otros con voluntad de hacer mal, como nunca he sentido que otros buscaran tal fin conmigo. Lo que sí he sentido es el desengaño de que algo que podría haber sido extraordinario, no llegara a buen puerto por la falta de confianza. Con las marcas me sucede algo parecido, he apostado siempre por aquellas que me la transmitían. Cuando algo ha fallado, error compartido, elegí mal y la marca mostró equívocamente su capacidad de retención, no había emoción.
Así, a la confianza, a la elección, cuando les unimos emoción con capacidad de engarce, las convertimos en el recurso más potente. Nace la credibilidad.
En lo profesional, los que trabajamos en la construcción de marcas debemos dotarnos de una fuerte dosis de confianza en lo que hacemos pues las decisiones que tomamos afectan fabulosamente en las personas. Ahí radica buena parte del éxito de nuestro trabajo, en la correcta elección de las herramientas que permitan dotar de significado, diferenciación, credibilidad, emoción, notoriedad y capacidad de recuerdo a las marcas. Que el consumidor confíe, que elija la nuestra. Y que permanezca junto a ella con emoción recíproca.
Vaya juego que ha dado el binomio confianza&elección !!!!
Buenas y optimistas noches para los que confían, para los que elijen.
C
No creo que haya que sentir frustración cuando ha habido un intento legítimo por conseguir un provecho común, emocional, económico, de aprendizaje, ... . Aunque siempre quedará la eterna duda de qué habría sucedido si la confianza hubiera perdurado un instante más junto a las emociones, cuando no se es excesivamente objetivo.
En lo personal, haciendo un pequeño repaso de mis relaciones con las personas que me rodean y de cómo he fallado y me han fallado, nunca he tenido la sensación de hacer algo perjudicial hacia otros con voluntad de hacer mal, como nunca he sentido que otros buscaran tal fin conmigo. Lo que sí he sentido es el desengaño de que algo que podría haber sido extraordinario, no llegara a buen puerto por la falta de confianza. Con las marcas me sucede algo parecido, he apostado siempre por aquellas que me la transmitían. Cuando algo ha fallado, error compartido, elegí mal y la marca mostró equívocamente su capacidad de retención, no había emoción.
Así, a la confianza, a la elección, cuando les unimos emoción con capacidad de engarce, las convertimos en el recurso más potente. Nace la credibilidad.
En lo profesional, los que trabajamos en la construcción de marcas debemos dotarnos de una fuerte dosis de confianza en lo que hacemos pues las decisiones que tomamos afectan fabulosamente en las personas. Ahí radica buena parte del éxito de nuestro trabajo, en la correcta elección de las herramientas que permitan dotar de significado, diferenciación, credibilidad, emoción, notoriedad y capacidad de recuerdo a las marcas. Que el consumidor confíe, que elija la nuestra. Y que permanezca junto a ella con emoción recíproca.
Vaya juego que ha dado el binomio confianza&elección !!!!
Buenas y optimistas noches para los que confían, para los que elijen.
C
Lowxury
Una de mis aficiones para las largas noches de calor es la creación de neologismos, la búsqueda de nuevos conceptos que reflejen nuevas realidades.
El último ha sido "Lowxury".
Lo importante para que un nuevo concepto trascienda y pueda cobrar protagonismo es su identificación con un hecho de relevancia en la sociedad Así, uniendo la idea de lowcost con luxury, nace este nuevo término. Creo que es evidente que cada vez más están apareciendo señales que indican un retraimiento en los vínculos emocionales que el lujo tradicional tenía hasta ahora y que aquellas marcas que consigan ofrecer los mismos valores de manera accesible (no sólo la variable precio es importante) para un público más amplio tienen un magnífico panorama ante ellos.
En el caso de Lowxury se persigue, además de esa primera acepción, una segunda que tiene que ver con la experiencia de marca. La relación vivencial desde la perspectiva del usuario. Tener la opción de disfrutar determinadas experiencias que no tienen por qué resultar caras, inaccesibles, exclusivistas, apegadas a una rancia tradición, ... Conseguir que estos aspectos del lujo se conviertan en asumibles para una mayor cantidad de consumidores.
Y como creo que la mejor forma de explicarlo es con el ejemplo, aquí propongo algunos que permiten comprender el concepto, ampliando las fronteras del lujo tradicional, llevándolas a las sensaciones, sentimientos y pertenencia a un grupo tan presente en sus valores clásicos. No hace mucho tiempo realizamos en Vinomio un curso de cocina en Bodegas Murúa de Elciego. Un grupo de personas aprendieron a cocinar platos tradicionales de La Rioja junto a un cocinero local, posteriormente los asitentes disfrutaron de la cena, admiraron la estupenda colección de arte de la bodega, cataron los vinos, ... y todo por el coste medio de una cena en un restaurante. ¿Un lujo? No, lowxury
Otro ejemplo para los amantes del vino. ¿Que quieres probar los vinos más representativos de todo el mundo? ¿Por qué no acudir a una feria como Vinexpo (de reciente celebración) para catarlos? Muchas bodegas están ansiosas de recibir a buenos aficionados en sus stands de diseño, por lo que facilitan numerosas invitaciones. Reservar una económica habitación en cualquier FastHotel de la zona, cenar una pizza de pato en la idílica plaza del centro de Saint Emilion (uno de los pueblos más bellos del mundo) y volver al quehacer diario. Un día y medio, 100 € por persona y una perfecta experiencia lowxury.

Y uno más. Acudir a Expomanagment puede ser un lujo para algunos profesionales, pero pasar un par de días en Madrid escuchando el ciclo de conferencias paralelas (gratuitas) de algunas de las mejores expertos en management del país, ¿eso no es lowxury?
Se me olvidaba. Como vemos desde el primer post, la simplicidad sigue siendo la mejor herramienta para disfrutar de todas estas cosas. Estos ejemplos están accesible a tan solo un par de clicks, ¡Viva internet y lo fácil que hace poder disfrutar del Lowxury ;-)!
Ya iremos apuntando más. Otro día cuento la historia de otro neologismo propio " Happing", ahora bajo el paraguas de Coca-Cola
C
El último ha sido "Lowxury".
Lo importante para que un nuevo concepto trascienda y pueda cobrar protagonismo es su identificación con un hecho de relevancia en la sociedad Así, uniendo la idea de lowcost con luxury, nace este nuevo término. Creo que es evidente que cada vez más están apareciendo señales que indican un retraimiento en los vínculos emocionales que el lujo tradicional tenía hasta ahora y que aquellas marcas que consigan ofrecer los mismos valores de manera accesible (no sólo la variable precio es importante) para un público más amplio tienen un magnífico panorama ante ellos.
En el caso de Lowxury se persigue, además de esa primera acepción, una segunda que tiene que ver con la experiencia de marca. La relación vivencial desde la perspectiva del usuario. Tener la opción de disfrutar determinadas experiencias que no tienen por qué resultar caras, inaccesibles, exclusivistas, apegadas a una rancia tradición, ... Conseguir que estos aspectos del lujo se conviertan en asumibles para una mayor cantidad de consumidores.
Y como creo que la mejor forma de explicarlo es con el ejemplo, aquí propongo algunos que permiten comprender el concepto, ampliando las fronteras del lujo tradicional, llevándolas a las sensaciones, sentimientos y pertenencia a un grupo tan presente en sus valores clásicos. No hace mucho tiempo realizamos en Vinomio un curso de cocina en Bodegas Murúa de Elciego. Un grupo de personas aprendieron a cocinar platos tradicionales de La Rioja junto a un cocinero local, posteriormente los asitentes disfrutaron de la cena, admiraron la estupenda colección de arte de la bodega, cataron los vinos, ... y todo por el coste medio de una cena en un restaurante. ¿Un lujo? No, lowxury
Otro ejemplo para los amantes del vino. ¿Que quieres probar los vinos más representativos de todo el mundo? ¿Por qué no acudir a una feria como Vinexpo (de reciente celebración) para catarlos? Muchas bodegas están ansiosas de recibir a buenos aficionados en sus stands de diseño, por lo que facilitan numerosas invitaciones. Reservar una económica habitación en cualquier FastHotel de la zona, cenar una pizza de pato en la idílica plaza del centro de Saint Emilion (uno de los pueblos más bellos del mundo) y volver al quehacer diario. Un día y medio, 100 € por persona y una perfecta experiencia lowxury.

Y uno más. Acudir a Expomanagment puede ser un lujo para algunos profesionales, pero pasar un par de días en Madrid escuchando el ciclo de conferencias paralelas (gratuitas) de algunas de las mejores expertos en management del país, ¿eso no es lowxury?
Se me olvidaba. Como vemos desde el primer post, la simplicidad sigue siendo la mejor herramienta para disfrutar de todas estas cosas. Estos ejemplos están accesible a tan solo un par de clicks, ¡Viva internet y lo fácil que hace poder disfrutar del Lowxury ;-)!
Ya iremos apuntando más. Otro día cuento la historia de otro neologismo propio " Happing", ahora bajo el paraguas de Coca-Cola
C
Suscribirse a:
Entradas (Atom)